El poder del juego en la mediación: cómo aliviar tensiones para acercar acuerdos

Por Enrique Ruiz Prieto, abogado y mediador civil, mercantil y familiar

En mi trayectoria como mediador civil, mercantil y familiar, he comprobado que, muchas veces, no es el fondo del conflicto lo que impide avanzar, sino el estado emocional de las partes.

El enfado, la frustración, la desconfianza o el miedo bloquean el diálogo, endurecen las posturas y dificultan cualquier acercamiento.

En este contexto, el uso estratégico del juego ha resultado ser una de las herramientas más eficaces que he implementado en mis procesos de mediación.

Juegos en mediación: herramienta clave para alcanzar acuerdos
Juegos en mediación: herramienta clave para alcanzar acuerdos

Las emociones como obstáculo… y como oportunidad

Toda persona que acude a mediación lo hace con una historia cargada de emociones. A veces vienen con heridas recientes, otras con años de tensión acumulada. En ese escenario, pretender que lleguen directamente a un acuerdo racional y equilibrado es ignorar la dimensión emocional del conflicto.

La buena noticia es que esas emociones también pueden ser reconducidas. Y en muchos casos, lo que la conversación formal no logra desbloquear, lo consigue una dinámica lúdica bien planteada.

¿Por qué jugar en mediación?

El juego permite cambiar el tono. Relaja, humaniza, rompe el hielo. Y, sobre todo, activa otras partes del cerebro que no están centradas únicamente en la defensa o el ataque. Cuando una persona entra en una dinámica de juego —aunque sea sencilla—, se abre al aprendizaje, a la escucha y a la empatía.

Esto no significa que la mediación se convierta en algo frívolo. Muy al contrario: el juego, en este contexto, es una técnica estructurada con objetivos claros. No sustituye al diálogo, lo prepara. No evita el conflicto, lo desactiva emocionalmente para poder trabajarlo.

Dinámicas que aplico en mi trabajo como mediador

A lo largo del tiempo he experimentado con diversas herramientas. Algunas de las que mejor resultado me han dado son:

  • Dados de rol: Los utilizo para representar situaciones hipotéticas o incluso invertir los roles: la parte A defiende a la B y viceversa. Este cambio de perspectiva favorece la empatía, reduce la hostilidad y abre la puerta a nuevas narrativas.
  • Aplicaciones que permiten elegir quien habla primero. Asegurar la equidad es esencial. Uso herramientas digitales que asignan aleatoriamente quién habla y durante cuánto tiempo. Esto evita interrupciones, reduce la sensación de desigualdad y estructura mejor el proceso. La aplicación concretamente es STAR PLAYER que permite a los usuarios colocar sus dedos sobre la pantalla del móvil, y aquel al que se le ilumina el color, es quien habla primero.
  • Mapas mentales compartidos. Dibujamos juntos el conflicto: causas, emociones implicadas, consecuencias y posibles soluciones. Es un método visual muy poderoso que permite comprender el conflicto sin recurrir a tecnicismos ni posicionamientos legales.
  • Lluvias de ideas sin juicio. Durante un tiempo limitado, cada parte puede proponer posibles soluciones sin ser interrumpida ni juzgada. Solo después valoramos conjuntamente qué ideas son viables. Esta técnica estimula la creatividad y evita la polarización “ganar o perder”.

¿Qué conseguimos con estas técnicas?

El principal efecto es que las partes se desarman. No porque pierdan fuerza, sino porque dejan de luchar para empezar a comprender. El juego favorece una atmósfera de menor amenaza y permite que afloren necesidades reales, más allá de las posturas iniciales.

Es habitual que, tras una dinámica de este tipo, surjan frases como:

“No había pensado que tú también te sentías así”
“Ahora entiendo mejor por qué me dolió tanto aquello”
“Quizás podamos empezar por esto y ver cómo seguimos”

Y esa es precisamente la clave de la mediación: no dar soluciones, sino ayudar a las partes a descubrir y construir juntas su propia vía de salida.

Una herramienta poderosa, también en el entorno familiar

Estas técnicas no solo funcionan en conflictos empresariales o civiles. En procesos de mediación familiar —rupturas de pareja, herencias, convivencia entre generaciones— también resultan muy eficaces.

He visto cómo padres e hijos dejaban de gritarse para escucharse. Cómo hermanos con años de distancia emocional encontraban un punto de conexión. Cómo dos personas aparentemente enfrentadas descubrían que, en el fondo, ambas deseaban lo mismo, aunque no supieran cómo expresarlo.

En conclusión

Mediar no es imponer. Es facilitar. Es crear un espacio donde el conflicto pueda transformarse en aprendizaje. Y para ello, el juego no es un recurso infantil: es una herramienta adulta, seria, poderosa y profundamente humana.

Desde Ruiz Prieto Asesores, seguiré explorando y aplicando estas técnicas en todos los ámbitos donde la mediación pueda ofrecer una alternativa más saludable y sostenible al enfrentamiento judicial y nos permite actuar de un modo diferente a lo que siempre se hacia en la abogacia.

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Juegos en mediación: herramienta clave para alcanzar acuerdos
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Juegos en mediación: herramienta clave para alcanzar acuerdos
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Descubre cómo Enrique Ruiz Prieto, abogado y mediador civil, usa juegos como dados, mapas y apps para desbloquear tensiones y facilitar acuerdos en conflictos.
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Ruiz Prieto Asesores
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